Muchos años de historieta argentina con Iván de la Torre.




Viene a ser casi una fantasía imaginar que en España uno pueda acercarse a su dispensario del cOmic y comprar un par de tebeos de autores argentinos así como si nada. Los editores españoles no son los Reyes Magos, me lo dijo un señor ayer en el parque, pero es posible que alguno conserve todavía el carnet de Papá Noel de cuando publicó una obra de autoría argentina tras hacerse de tapadillo con los derechos en el mercado francés. ¿Puede alguien elaborar un listado con todos esos milagros? 
Conformémonos pues con estos granos de spamigo que el colaborador de la revista web Tebeosfera Iván de la Torre lanza en respuesta a mis preguntas a ciegas sobre su libro teórico 100 Años de historieta argentina.

Ya adelanto que no nos embucha la artería triquiñuelenta de la difusión y el dirigirse a un publico general sin espolones.

1. "No existe , en la Argentina, un archivo que contenga toda la memoria gráfica del país. No hay colecciones ordenadas de revistas en las bibliotecas y las revistas de folletines, humor e historietas no figuran en ninguna de ellas.
Es, entonces, una tarea compleja encarar una historia del humor y la historieta. Hay que recurrir a la memoria de los autores , a los coleccionistas, a los recuerdos de niñez propios y ajenos. También hay que reconstruir totalidades con fragmentos dispersos."


¿Se encuentra hoy el investigador con las mismas dificultades respecto al estudio de la historieta en Argentina que describían Carlos Trillo y Guillermo Saccomanno en 1980 en este prólogo de Historieta: Historia de la historieta argentina?

IVÁN DE LA TORRE: Afortunadamente, existe hoy más información disponible de la que había cuando Trillo y Saccomanno escribieron su libro, pero también es cierto que muchos de los libros que se han publicado sobre el tema más que investigar seriamente se limitaron a repetir las opiniones de "Historia de la historieta argentina" sin dar su verdadera opinión, calificando de buenas a obras mediocres solo porque tenían la firma al pie de Oesterheld, Barreiro o el propio Trillo. 
Creo que el mayor archivo existente hoy sobre historieta nacional es el compilado por Woodiana, un grupo de lectores que desde hace años escanea títulos indispensables del género y, con permiso de sus autores, lo pone nuevamente -gratis- a disposición del público en su sitio web.

2. El título de este nuevo libro responde a un interés editorial, o al de concretar un hallazgo, fecha o hito historietístico en el que se resuman el nacimiento y la popularización del medio en Argentina.

IVÁN DE LA TORRE: El título del libro es una celebración del primer siglo de historieta argentina y busca mostrar el duro recorrido que hizo el género desde su aparición en las revistas a comienzos del siglo hasta su consolidación en los años cuarenta y su apogeo durante las décadas del cincuenta y setenta, cuando realmente existían miles de lectores esperando las nuevas aventuras de sus personajes favoritos.

3. Los aficionados españoles conocemos cuando menos superficialmente el trabajo que realizaron dibujantes europeos dentro del mercado argentino de revistas de historietas, ¿qué podremos encontrar sobre ello en este libro?

IVÁN DE LA TORRE: El libro menciona los aportes de los dibujantes y guionistas europeos en la década del cuarenta, cuando el empresario italiano Cesare Civita se instala en Argentina y funda Abril, una editorial que lanzó Salgari, una revista dedicada a la historieta donde publican gran cantidad de historietistas italianos, especialmente el grupo integrado por el guionista Alberto Ongaro y los dibujantes Mauro Faustinelli, Dino Battaglia, Hugo Pratt e Ivo Pavone.

4. ¿Quiénes fueron los editores pioneros? ¿Hubo en argentina editores extranjeros entre aquellos primeros editores de publicaciones de historietas?

IVÁN DE LA TORRE: Entre los grandes editores nacionales merece destacarse a Ramón Columba, fundador de Columba; a Dante Quinterno, fundador de la revista Patoruzú; a Divito, fundador de la revista Rico Tipo; a Oesterheld, fundador de la editorial Frontera; a Andrés Cascioli, fundador de Ediciones de la Urraca...
Entre los grandes editores extranjeros el más importante fue el italiano Cesare Civita quien a comienzos de la década del cuarenta funda Abril, editorial que primero lanza la revista El Pato Donald, centrada en los personajes Disney, pero pronto desarrolla, aprovechando sus conexiones con dibujantes y guionistas italianos, productos propios como la revista Salgari, sustituida luego por la exitosisima Misterix, donde publican, entre otros Hugo Pratt y Héctor Germán Oesterheld.


5. ¿100 Años de historieta argentina es más una historia de los autores de historietas en argentina o una historia de las publicaciones argentinas de historietas?

IVÁN DE LA TORRE: El libro muestra el surgimiento de las grandes revistas pero también de los grandes nombres que le dieron solidez a esos proyectos, por ese motivo cuando se habla de Salgari se menciona que su principal exito es el personaje Misterix, cuando se habla de Hora Cero y Frontera se menciona al Eternauta y cuando se habla de Columba se menciona a Nippur de Lagash: la idea es presentar tanto a los empresarios que lanzaron los grandes títulos emblemáticos como a los autores y dibujantes que permitieron la consolidación de esas revistas ante el público. 

6. Las obras producidas por autores argentinos en mercados extranjeros, como el francés, italiano, español, o los Estado Unidos, por ejemplo, ¿pueden considerarse como parte fundamental de una historia de la historieta argentina?

IVÁN DE LA TORRE:  Sí, en especial luego de la desaparición de Columba y Record a fines de los años noventa, cuando los artistas locales se vieron obligados a trabajar exclusivamente para el extranjero: publicando en España, Italia, Francia o Estados Unidos, los nuevos títulos de -por citar solo unos pocos nombres- Eduardo Mazzitelli, Armando Fernández, Carlos Trillo, Robin Wood o Carlos Sampayo, siguen una forma de escritura y presentación de personajes que representa su país, de la misma forma que, publicados fuera de Estados Unidos, los títulos de Frank Miller son comic norteamericano y los de Neil Gaiman y Alan Moore, ingleses. No importa donde se publiquen sino la tradición de la cual esos autores forman parte, de esas mil y una infuencias que determinaron la manera de escribir y crear un personaje, que son particulares y únicas en cada país.

7. Humor, sátira, aventura, fantasía, ciencia ficción, costumbrismo, ¿cuáles han sido las temáticas que alcanzaron mayor predicamento entre los lectores y autores a lo largo de la historia? ¿Resultaría útil de algún modo una clasificación de las publicaciones según su temática y género?

IVÁN DE LA TORRE: A comienzos del siglo, en sus primeras etapas, las publicaciones eran más faciles de clasificar por género: las tres grandes revistas de la década del cuarenta, Intervalo de Columba, Patoruzito de Quinterno y Rico tipo de Divito pueden diferenciarse por la clase de historias que ofrecen: historias románticas la primera, aventuras la segunda, costumbrismo y sátira la tercera.
Desde entonces, las revistas argentinas de historietas se caracterizaron por mezclar los géneros: en Hora Cero y Frontera, Oesterheld le ofreció a sus lectores desde costumbrismo a historias de guerra pasando por ciencia ficción, fantasía e historias gauchescas y este modelo se convirtió en el estandar dentro de las revistas de historias locales.
Las dos editoriales más importantes desde la década del setenta a fines de los noventa, Columba y Record, ofrecieron una combinación de diferentes géneros que iban del policial al terror, de la fantasía a la ciencia ficción; lo que las diferenciaba era el enfoque: Columba fue siempre más "tradicional" mientras que Record apostó, desde sus inicios en los años setenta, a un enfoque más heterodoxo, libre, permitiéndole a sus guionistas experimentar con las tramas y los personajes.
Con respecto al humor y la sátira, esta se concentró en revistas específicas como Satiricón o Humor, títulos que apuntaban a publicos diferentes del lector de historietas tradicional, más vinculadas al periodismo y la denuncia política que a la historieta.


8. ¿De qué mercados se han servido tradicionalmente los editores de historietas en argentina para abastecer sus publicaciones? ¿El origen de esos personajes y series importados ha variado significamente con el tiempo?

IVÁN DE LA TORRE: La existencia de revistas de historietas a lo largo de casí un siglo en Argentina hizo que se generaran de forma espontánea aspirantes a dibujantes y guionistas, de hecho, muchos de los nombres fundamentales del género surgieron de personas que de pequeñas habian sido grandes consumidores de historietas y habían aprendido allí "el oficio"; entre ellos merece citarse a Fontanarrosa, Carlos Trillo y Ray Collins; la disponibilidad de estos talentos y la aparición de escuelas de formación manejada por profesionales (como la Escuela Panamericana de Arte) permitió que el material comprado al exterior fuera disminuyendo desde la década del cuarenta en adelante; de hecho, posteriormente el proceso se invirtió: fueron los artistas locales los que comenzaron a trabajar para Inglaterra, Francia y Estados Unidos porque allí pagaban mejores precios que aquí.

9. Lectores, autores, editores, los propio críticos, ¿a cuál de ellos beneficia, si es que lo hace en algún sentido, más la investigación y la difusión de la historia del medio?

IVÁN DE LA TORRE: Creo que todos los sectores se ven beneficiados: los lectores porque pueden descubrir autores y obras que desconocían; los autores porque ven como su trabajo es nuevamente puesto en circulación; los editores porque pueden sacar nuevas ediciones de títulos agotados; y los críticos porque incorporan material nuevo que enriquece su visión de un período u obra determinada.

10. Por último, además de preguntar si 100 Años de historieta argentina cuenta con distribución en España, es obligado pedirte que recomiendes tres obras monográficas de historieta, revistas, o webcomics argentinos, que puedan ser desconocidos para el lector español, así como los sitios webs de tres editoriales argentinas que posean un buen catálogo de obras nacionales.

IVÁN DE LA TORRE: Por ahora, el libro no cuenta con distribución en España pero puede adquirirse via online en diferentes sitios:

http://www.edicioneslea.com/libro/2125/100-anos-de-historieta-argentina

http://www.cuspide.com/9789877181630/100+A%C3%B1os+De+Historieta+Argentina/

http://www.lsf.com.ar/templates/ficha.aspx?codigo=9877181630

Tres páginas que merecen la pena visitarse:

http://www.todohistorietas.com.ar/historia_argentina_1.htm

http://www.historieteca.com.ar

http://luisalberto941.wordpress.com/

Tres editoriales argentinas:

http://www.historietasargentinas.com/

http://www.ovnipress.com.ar/

http://www.locorabia.com.ar/

"Here we are. Born to be kings. We're the princes of the universe. Here we belong... tralalala"


Efectivamente, tal y como predijo el sabio pánfilo Octavo Aveces el mundo, la historia toda tal y como la conocemos, concluirá este próximo jueves -sin intervención alguna por parte de la Casa Real Borbona, creemos- a eso de las tres y media de la tarde. Jueves 18 de septiembre.
La chuchería de la caída del tiempo será emitida a través del canal de televisión TVE 2 por aquello del fútbol, que es más como del interés general, y ocupará la misma franja horaria con perdón de dios y de sus devotos en el canal principal Telediaria 1. Las autoridades veterinarias y la asociación de críticos, plastas y divulgadores del gremio del cOmic y la chochez gráfica recomiendan no abrir paraguas ni beber martinis durante el duelo entre Jordi Hurtado y Francisco Ibáñez. Porque... pincha el link que sigue a la palabra de Oooh!
[]---- ¡¡¡SÓLO PUEDE QUEDAR UNO!!!

Desde nuestra asociación Matadores de Tebeos (y literatura desdibujada) persistiremos en lo que nos dure el mundo hasta mañana derritiendo todo deseo de lectura o anhelo coleccionista por la cosa neonovelgráfica. Estamos por el entretenimiento y el estreñimiento. La chochez social y las tetas y los culos en colores. Por ello-y por lo de siempre rogamos una oración no ya por las cabezas de los dos últimos inmortales sino por el cOmic en general; añadimos el pus de un material didáctico pasado de rosca para que nuestro minoritario sector de socios ateos pueda acompañarnos durante este período de recogimiento y espera.





Novedad de LeGleñat


Tras el coleccionable de quiosco, el webcomic, las toallas, las camisetas, los muñecos recortables en el HOLA!.. y el complemento dominical suplementario de las narices... llega por fin a las librerías especializadas de toda Europa la recopilación tumefacta definitiva con las aventurillas catódicas del personaje de Dario Palanti Niño Marx.
Publicadas en los semanarios balompédicos El Miércoles y Subnormalia las tiras y viñetas regulables de Niño Marx deleitaron a niños y pequeños masturbadores durante años engrandeciendo el coloquio del patio de la historia, y, por hache o por ende, las biografías políticas de toda una generación de ilustrados subalternos de la llamarada ideológica extraterrena. Junto a tanto material perdurable se han incluido en esta edición para masoquistas dos aventuras largas serializadas en la cabecera venezolana Patria o truco: Niño Marx contra todos y Niño Marx en el camarote catódico.

Características

Libraco de historietas en cartoné élfico con guardas de angelote y lomo de escamas de carbizo con 581 páginas en color y en blanco y afroamericano (segunda y tercera de cubiertas impresas a dos tintas caucásicas).
Ediciones LeGleñat
Colección La Ojera catódica
Precio en Península y la Germanía balear: 29,99 euros
Canarias, Ceuta y la otra: de gratis (y gracias)

Servicio de prensa (agosto 2014)


Novedad en la Buchaca del cómic.

El grupo editorial Los Trapacistas Asociados nos regala la víscera con el recopilatorio total de otra joya de la traca desinée nacionalista que hasta ahora había permanecido (más o menos) inédita en el mercado de la Hacienda castellana: La Casta de los Metamamones, serie del tocotólogo y titeremaestre Molonodsky dibujada por el uruguayo de nacimiento y argentino de adopción Juan Isménez. Con prólogo de Ángel de la Carpa y un aluvión de facturas y cuentas nunca antes vistas en ninguna otra edición anterior de cualquier lengua del estado.

En el habitual formato tocomónchico apaisado de la colección Chorizós de Espagne, este moderno volumen carcelario de más de mil páginas por contar comprende todos los álbums originales, desde Jordión, el tatarabuelo a Oriol, el de las catorceFerrusola, la botánica, etc

"Una oportunidad única para renovar tu armario."
Ismamelón (coleccionista de la cosa)

The Body: una realidad distinta.


Título: The Body.
Guión y dibujos: Carles Esquembre.
Editorial: Pasión por los libros.

[Libro de historietas, rústica, 50 páginas, en color, 29,6 x 20,9, incluye un texto a modo de epílogo escrito por el propio autor con ilustraciones, estudios previos y bocetos.]

"La imaginación que relata debe pensar en todo. Debe ser graciosa y seria, debe ser racional y soñadora; necesita despertar el interés sentimental y el espíritu crítico. El mejor cuento es aquel que sabe alcanzar los límites de la credulidad."

La tierra y las ensoñaciones de reposo (Segunda Parte, Capítulo V. El complejo de Jonás.), Gaston Bachelard .

Volviendo sobre lo inaceptable estreno un tebeo que no llega a cumplir ni de lejos con las típicas fórmulas introductorias y conclusivas aplicadas hoy a la historieta de género en la mayoría de las (modernas) novelas gráficas en cartoné, o en los recopilatorios de comicbooquerones venidos de los USA tipo Yo Vampiro. Un placer tan en desuso que no podrá ser rechazado ni por los pollos de gorrión arrancados al nido de la sensiblería indie. Pues The Body no polemiza el dictado popular, sino que revive con placer el viejo canto de las sopetón stories. Nada hay en esta historieta de reinterpretación, metatracas ni afrodisíacos catárticos sentimentales. La imitación queda lejos, la gallina de la postmodernidad vuela sin cabeza, y el dibujante se abandona al signo que la matadura del roce científico dejó marcado en la historia de la literatura con el nombre de ciencia ficción.
Historias sobre el esplendor humano y las avenidas de la ciencia, un género marcado por animales furibundos que han dejado también sus cardenales en el vientre del autor:

"Otras referencias, más obvias, que han inspirado este cómic son, sin duda, el programa Érase una vez la vida y los films: Viaje alucinante y El chip prodigioso. Tras esas influencias evidentes está, por supuesto, la ciencia ficción clásica de los años 50 de la editorial E.C., todo el cine de la escuela Roger Corman, Kubrick, Coppola, Scorcese, Spielberg, Ridley Scott, Robert Zemeckis, David Cronenberg, Paul Verhoeven, Joe Dante, los hermanos Cohen y una lista interminable de directores y autores que, de un modo u otro, han influido en mi manera de contar una historia."

Motivos, enclaves y zarandajas de los intestinos de la obra servidos como un sabroso epílogo con las ilustraciones, estudios previos y mondongos del inventario personal de esta historieta publicada a traves del sitio web Pasión por los libros (para que no se diga, fácil de comprar: http://www.pasionporloslibros.es/the-body-%E2%80%A2-carles-esquembre/). Resulta una envoltura primorosa en forma de tebeo encuadernado en rústica, pero con una ilustración de portada que devuelve al álbum lo que del álbum era.

La conquista del cuerpo.

La ilustración de portada  muestra a unos exploradores tan fugaces, tan imprecisos, como lo eran los homúnculos de la primera medicina. -Y no se trata esta de una idea original de Charles Burns, ni de un motivo sexual, o al menos no solamente eso.- Dominado primitivamente por el absurdo de las teorías homunculares el historietista fantasea a introducir un equipo quirúrgico de diminutos sanitarios en el interior de un paciente enfermo por medio de una acumulación expandida entre muelas picadas, secreciones y fundas de oro, puntillosa en sus detalles anatómicos. Pero dotando a estos hombrecillos de una tecnología propia de una sala de torturas del Medioevo o, y qué razón hay para no imaginarlo de este modo, de uno de los cuentecitos recopilados por Brentano y Achim von Arnin; esta representación realista que dota de verosimilitud a todo acontecimiento inexplicable hace ver como auténtica la existencia de todos estos enfermeros-buzos sin despejar por completo su imagen primera de mineros al otro lado de los dientes. Unos diálogos vivos incrementan este efecto psicológico de absoluta normalidad, volviendo cotidiano el espacio netamente fantástico de esa gruta que es el cielo de la boca. Sin duda, no se puede concebir la clase de espeleología corporal médica que el historietista propone sin una dosis de la comicidad que aportan las conversaciones entre los operarios. Quizás deba repetir todavía otra vez que estos enfermeros han entrado en el interior de un hombre a través de su boca...




















La misión en un principio clara de explosionar unos tumores en el estómago del paciente deviene pronto en catástrofe como si la ciencia ficción y los viejos cuentos se unieran para descubrir la dimensión social de esta historieta. No resulta entonces gratuito recurrir a la comparación con otros personajes pequeños e historietas fantásticas que han dibujado una misma senda del antagonismo entre lo grande y lo pequeño como La flor maldita, de Josep Mª Beà. Historieta en la que un agricultor convoca millones de diablillos para que trabajen por él sus tierras de labranza, limpien sus campos, etc., labores que los pequeños diablos realizan siempre en un tiempo mínimo, volviendo enseguida hasta el campesino para solicitarles una nueva labor a realizar. Así una y otra vez, cuando quien los convoque ya no tenga más trabajos por inventarse y la laboriosidad infinita de los diablillos se transforme en un frenesí devorador que acabe con su amo. Prescindo voluntariamente aquí de cualquier indicación sobre el posible origen de la fábula, o la historia sobre la publicación de esa historieta de Josep Mª Beà, importa mucho más recordar los valores borboteantes que comparte con The Body, los valores minúsculos que rodean al grupo humano.
Con un peso más o menos parecido al del paciente encontramos al menos a otros dos personajes en esta historieta: los cirujanos que controlan las operaciones de los diminutos operarios desde un principio, y que, se supone, han trazado el plan de acción de los hombrecillos dentro del cuerpo del enfermo. Un plan fallido. O no exactamente, porque como ya se intuye gracias al diálogo entre los homúnculos sanitarios en sus primeras observaciones sobre la salud del paciente los datos que les han sido suministrados se revelan totalmente erróneos. La velocidad de salivación es excesiva, el estómago se encuentra en plena digestión, y la salud general del enfermo es mucho peor de lo que los informes relataban.
Todo se hace contradictorio, la agresividad se alza provocando una regresión en forma de náuseas que atrapan al equipo de hombrecillos en el interior del cuerpo del enfermo.
La capacidad de trabajo y laboriosidad portentosas demostradas por los homúnculos de The Body, compartida en su forma más folclórica por los diablillos de La flor maldita, son características de lo pequeño como también lo es el papel de la subversión o de la manipulación social en su dimensión argumental y temática. Subversión social llevada al campo del horror en la historieta de Beà cuando su desdichado protagonista queda a merced del combate competitivo. Finalmente, con la ciencia ficción, Carles Esquembre se conduce a través del campo del control social desde un quirófano. Transformando el cuerpo humano, el cual constituye una experiencia médica y, por tanto, científica y demostrable, lo que equivale a real, en un laberinto que bien podríamos nosotros denominar como ratorium, en tanto que este se trata de un medio más o menos regulado y controlado para la experimentación.
Desencadenada la acción y dividido en dos el grupo de espeleólogos corporales las experiencias de verosimilitud progresan representando el aparato respiratorio, la epiglotis y hasta algún que otro monstruoso parásito. Pero que la representación sea real paradójicamente no evita que la historieta abandone lo fantástico, sino que su capacidad imaginaria se vea incrementada. Como descubrimos a poco que visitemos el tracto intestinal valorado como un laberinto. Que se transformará en escalada, difícil, complicada como toda ascensión al revés, hasta un centro que... mejor no acabar de revelar cómo y por dónde intentarán fugarse los hombrecillos.  En perspectiva, recordando a Mircea Eliade y sus anotaciones sobre el laberinto, o sus más breves apuntes sobre la obra de Julio Verne Viaje al centro de la Tierra, la fuga queda sustraída a la praxis ritual que en tantas religiones obliga a concebir la separación de las sustancias por la que el cuerpo es observado como una realidad distinta del verdadero yo. Por la que el cuerpo mismo pasa a ser un objeto de conquista, y, a su vez, gracias a ello, elevado a la condición de instrumento para alcanzar una realidad superior. Y claro está, dentro del reino de lo pequeño al que el historietista nos ha trasladado esta liberación no puede por menos que resultar real y, al mismo tiempo, suscitar un punto de hilaridad. Porque los buenos pulgarcitos no dejan de aportar una porción de comicidad ante cualquier horror.
Más difícil (para mí imposible) parece resolver la duda acerca de si The Body, contemplado en el contexto del conjunto humano de la generalización de los conflictos sociales de dominación, que yo he resumido en la imagen de la cueva de ratas de laboratorio, el ratorium, posee un valor de mera constatación de la inestabilidad de los factores que organizan la estructura social o trata de regresar todavía a la idea colosal y primitiva de la catástrofe como salvación.
Es igual, supongo que lo que importa es poder leerlo. (Creo que la cuenta bancaria de Pasión por los libros era del BBVA; hasta yo podría haberlo comprarlo.)



thebodycomic.blogspot.com.es

Del porrón de linqueos brasileños:



Ya hacía tiempo que no me asustaba persiguiendo en internet información sobre el tueste de las viñetas en la blogósfera brasileña. Apenas unos minutos y se me descubre el mundo de estas raras ediciones que permite la financiación colectiva, que (creo yo) serán lo último en cuanto a tesoros se refiere para los coleccionistas de tebeos allá en el futuro.
Un montón, pero yo destaco este de la imagen, que pertenece a una clase de la que soy muy capaz de disfrutar na noite morcega, en cuanto me despierto, una compilación de historietas cortas de géneros titulada Máquina Zero.
Guarda el valor añadido de ser el producto de varias nacionalidades, pues parece que sus autores sean brasileños, argentinos, italianos, serbios... ¡Hostia!, Salvador Sanz es uno de los participantes. En fin, esta vez no soy más que un simple mirón:

[1] http://wilsonvieira.blogs.sapo.pt/9876.html

 [2] http://quadro-a-quadro.blog.br/?p=22508

"¡Mi penúltima entrada y ni recuerdo cómo se ponía un enlace!"

Me da tiempo a enterarme de las novedades de una de mis revistas del online favoritas Ilustrar:

De pleno en la rabadilla, parece que estrena nuevo sitio y yo solo alcanzo a distinguir el nombre de Tiago Alburquerque entre los protas del último número. Que yo ni puedo leer.

[3] http://www.revistailustrar.com/

Sí que conozco los dos primeros números de Memo a revista da memoria gráfica, monográficos dedicados a dibujantes brasileños. Pero que ocupa su tiempo acercándose al hacer de la industria tebeística del Brasil con una de datos que es para caer en la bañera, de manera amena y con profusión de imágenes sorprendentes en canal: una multitud de cubiertas de cuadernos y libros de historietas. ¡Pufa!, solo por el nombre del personaje al que está dedicado su tercer número me apostaría a que este pueda ser el más interesante para un lector español, a fuerza interesado en el episodio de la nacionalización de los tebeos brasileños. Que quedó en anécdota pero no por ello resulta menos increíble. -Espero no equivocarme sobre el contenido de este número de la Memo, no he podido leerla en este ordenador; los anteriores sí, con un teléfonos móvil, y poniendo mirada de estreñido.-

http://www.memomagazine.com.br/

Esto ha sido todo, panda de internautas.

Filloas desde el Atlántico 2012. Especial el Niño del serrucho.


La cita veraniega del verano con los tebeos no arrancó al blog ni una despedida el año pasado. Recuerdo haberme divertido igual que en cualquier otra edición, pero la bicicleta sí que echó quilómetros. Todos los días. Seguramente por aquello de las piernas y la distancia recorrida, salir con la mañana morcega y llegar con la noche a los tacones, no conseguí escribir una nota con lo que me gustó. Lo que pude escuchar, y, quizás, los cuatro tebeos que compré en alguno de los tenderetes.


Este Viñetas desde el Atlántico 2012 tendría aquí más de lo mismo, cero entradas dedicadas a la cosa del enrrollado asunto del tebeo minifundista, si no se me hubiese roto la llave del candado de la bicicleta justo cuando tendría que haber cogido carretera hacia la casa del diamante grueso y despedirme hasta su próxima edición. Pero los accidentes ocurren, y afortunadamente este ha sido uno de los buenos. Ahora comenzaré por el principio.

¡Pachín-pachín, pachán!, Ismaelete va pallá.

"..pa dónde?" Primero aprovisioné para poder libritos de historietas comer. Pescaditos que se llaman una vez que están muertos cuando no nadan y no son. Otro brillo. De esto dan cuenta las fotos, todas ellas del Cabo Prior, y ese puertecito como de monos enanos, pero al que se llega también por tierra desde una carreterita asfaltada bonita de ver también en bicicleta, aunque mal, se alcanza a ve algo del faro. Ese agujero sobre el acantilado no tiene nada que ver con los señores del anillo, sino con las cosas de los enanos verdes de Franco. Hay más como ese hasta Ferrol.
Una vez reconvertidos en moneda para tebeos poco hay que contar. ¡Ahí están las fotos y todas las bocanadas de aire!














La cosita, que diría la mano negra a la espera de la mano blanca, empezó el martes. El martes para el público corriente -los organizadores atlánticos siempre han tenido a bien meternos a los tarados consumidores de la inhabitual sustancia viñetera en el saco de lo que los periodistas de La Voz de Galicia suelen llamar "legos", lo que honra a todos, mejor eso que friquitazos como hacen en Madrid con el público lector-, antes hubo encuentros profesionales. No cabe imaginarlo.
Pues entonces el martes me coloqué en la Exposición Dragon Ball para que Antonio Martín, no confundir con el abuelo de la Heidi, este sí gana juicios, me llevase de la mano con el cuento del Gonsoku, el nene japonés ese de la tele. El de las ondas vitales kameames que tenía una novieta que se llamaba Chichi y un novio calvo de su misma estatura (una parodia leninista de no sé qué leyenda china, según me informaron después). Todo iba más o menos bien hasta que los músicos de la Plaza de María Pita empezaron a enredar un roquanrol para roncos. Salvando eso, y como todos conocen la historia de lo complicado que estuvo convencer a los editores de tan japonés impreso para que les dejarán a los señores de Forum publicar Dragon Ball, nunca se habían visto en una como esa, ¡gente del occidente antinuclear pidiendo por uno de sus mangas!; y meses y meses de faxes sin respuesta en la redacción española. La culpa era de la televisión, el dañino electrodoméstico que a comienzos de los años 90 del siglo del mundial bizcocho pasado había sustituido a la yogurtera eléctrica en el fuellito entreverado de todos los niños. Ya sin ojos para otra cosa que no fuera la dichosa serie de dibujos animados, "¡ANIME, por dios!", porque, como decían siempre el Profesor Argumosa y Sol Blanco Soler El fantasma del Colacao ha hecho mucho daño en este país; contaba Antonio Martín desde la penumbra que lejos de Miracleman hubo chavales que se calcaban la serie directamente del televisor grabando cada episodio en vídeo y parando a cada rato la imagen hasta componer facsimilares y piratas ediciones manga antes de que en Planeta DeAgostini imaginaran publicar los primeros cuadernos grapados al carajudo del Gonsoku. Y eso que no lo emitían por Telecinco, ocupados por entonces con el bragonetas de Jesús Gil (un futbolista del Bilbao de Aviación Atlético que anduvo en líos con una nieta de Lola Flores mientras fue alcalde en Badalona o Finisterre).
Vitrinas con tebeos y todo tipo de ediciones y reediciones, revistas sobre manga, cachivaches y etcéteras de la ediciones Forum. Y Dragon Ball como fenómeno mundial de la historieta, la brecha del manga en Europa. Un personaje equiparable a cualquier otro figurón cualquiera como el Capitán Trueno o ese otro Tintín de las Hurdes apodado Torrezno. "Bueno, bueno... digo yo que tan igual no, viene siendo japonés el pobrecito." 
Antonio Martín indicando la enormidad de la brecha estacada por Dragon Ball en la historieta europea
(tapado al fondo por la mano del historiador un dibujante, Bartolome Seguí, gran seguidor de las cosas del Gonsoku).
Ese mismo día, Ismaelete viaja al Kiosco Alfonso. Ya sin su amigo Don Pimpón. Todavía no sé sabe qué fue del panadero.

Y un patatal de correr para llegar a tiempo a la charla de Bartolome Seguí, aunque solo fuera por esquivar a los roqueros de la plaza, los M Plan.
Charla con uno de los premios de poesía gráfica nacional por Las serpientes ciegas. Dibujante cenagoso que nos contó que igual sacaba historietas en la revista El Víbora que en Cairo o se asomaba en Metropol y Madriz. Hubo risas. A Bartolome Seguí le arrancaron que de originales, o de las medias tintas hacia el original, estudios de personajes, bocetos y otras de las normales aficiones del dibujante en la preparación de una historieta, a él no le podían quitar nada, llegando a admitir (risas hidráulicas entre el público asistente, aforo casi-casi completo) que incluso alguna vez ha podido llegar a dibujar un par de bocetillos en un cuadernito para para exposiciones y similares después de haber publicado ya el tebeo mismo. Los falsos Seguís dibujados por por Bartolome Seguí son pues, como contaba Carlos Portela, uno de los moderadores habituales, parecidos los falsos Dalís de Salvador Dalí.
El dibujante se había tomado un buen tiempo preparando la charleta al acudir con un dossier de empeños en el que mostraba la labor del coloreado en Las serpinetes ciegas, por ejemplo, a semejanza de no se cualos afotografiadores. En fin, interesante, instrucctivo, seguro que se puede seguir en cualquier otro blog. De su paso por El Víbora le hicieron recordar lo mucho que sufría al ser una de las pocas personas que no estaba loca ni consumía.
Bartolome Seguí en plan pose playera marvel swinsuip special ligando con la chica de Kim.
¡Coleccionista! Otro alemán más sin sombrilla. (Enseguida estoy con Batman.)
Todos se preguntan donde estuvo Jaume Vaquer ese miércoles, ¡el señor don Jaume Vaquer sí que supo sudar por nosotros! Creo que a él le gustaría que algún feo amigo le dijera que este año sí ha funcionado el aire acondicionado. Porque en España otra cosa no tendremos, pero siempre que viene un alemán le ponemos el aire acondiconado.
¡Pues anda que no fue aburrida la visita guiada a la Exposición Batman con el Eswarzeneguer de marras! El tipo se dedicó a plantar su colección de originales batmánicos y a hacernos pasar uno detrás de otro mientras el dinosaurio de Carlos Portela (de nuevo gordo tras un par de años de una sencilla y más saludable lozanía) traducía sin interferencias. Se trataba practicamente de la misma exposición que el alemanO había colocado en un quiosco de su tierra hace tiempo, a la que arrimó unos cuantos cuadros más de un amigo suyo que era muy tímido y se colocaba por detrás de los legos para mirar a los culos de las legas. Pero todo de buenas. La broma del día consistía en que uno de los originales se lo vendieron de alemanO a alemanO, uno, no sé si el renano, ahora lloraba por no tenerlo en casa; Bill Sienkiewicz fue la otra diana, pues tuvo la culpa el pobre chico de haber entintado varios de los originales expuestos contrastando su estilo con el del entintador Dick Giordano, un tipo que no se dejaba ver y jamás escondía el lápiz del artista  principal en su trabajo.
Muy bonito todo. Pero no había una idea o argumento tras tanto cuadrito, el alemanO apenas si indicó que Neal Adams marcó la revitalización del personaje convirtiéndolo en un detective serio y un hombre duro y de bien. Lo demás fue contar que al alemán le gustaba mucho este u ese otro dibujante, aquella etapa o aquella otra serie del Batman. Una birria y un timo. En cuanto quiso llevarnos a mirar las vitrinas con su cole de figuritas y muñecajos me escaquee. Yo que soy muy penoso habría preferido una exposición con la colección de toallas y albornoces portugueses con estampados superheroicos del señor don Jaume Vaquer, una cosa tremenda.
"Y este lo guardo en el baño encima de la cisterna, al lado del Miró."
Creí que estaría solo yo con los cuatro amigos del dibujante y los encargados de las botellas de agua, el micrófono y todo lo demás, en esa conferencia de Josep Homs. ¡Si no hace casi ni un mes que sacaron la edición españolera! Casi-casi aforo de torero para otro señor de la Escola Joso.
El señor Homs fue otro más que viño entregado con imágenes de su trabajo (otra vez el color, del digital y del otro a uno y otro distinto tebeo). Empezaron por El Angelus y la lucha por imponer su idea de la ilustración de portada: los editores franceses esperaban algo tradicional, pero él se desmarcaba empeñado en dejar bien claro el carácter anódino del personaje protagonista y su transformación final desde las cubiertas de los álbums, en España apareció herniado en uno de estos integrale de la leche que nos cuelan a los paletos africanos. Que no nos haya caído encima una miniaturización fue también trabajo bien labrado por el propio dibujante. No deja de ser una tradición entrañable que, en plan Munuera (con su teoría caudal de la suerte), el hombre admita que desconocía lo famoso e importante que era el guionista de esta obra antes de que le propusieran realizarla, allí en Francia. Tuvo que googlear desde su casa para darse cuenta del espaldarazo que les supondría.
¿He dicho antes que Francia queda por allí en el extranjero?, solo un poco más arriba me parece.
Hubo minutos para Millenium. Pues el coñazo, libros, pegatinas, pelis y teleseries muñecas de trapo con hematomas no creo que hayan sacado todavía, está siendo adaptado a la historieta, y se ve que le ha tocado al pobre hombre este del Homs dibujarlo. Alguien que lo habra escogido, digo yo. Viendo lo que había colgado por las paredes de este proyecto yo me lo leería en blanco y negro ahora mismo, sin esperar a que lo terminen.
Aunque no encuentre ahora una foto graciosa, fue la mejor de las conferencias. O la que a mí más me gustó de todas que escuché este año.

Aventuras del odre. Ismaelete y la piel del animal.

El jueves tocaba un día tranquilo, en plan Jeremiah Johnson -quien quiera que sea el que le ha colocado la foto al Robert Redfor en la Wikipedia es un cabrito amante de la línea arrugada-. Le ha tocado repetir a Rubén Pellejero, ya anduvo por aquí hace años, y desde hace poco se acostumbra depositar sobre la mesa conferencial el cuerpo de algún repetidor, además este dibujante come poco y dibuja mucho. Serviría como figurante para cualquier proyecto cinematográfico de corte quijotesco.
La voz pacífica de Pellejero (ahora sí se trataba de un lleno total-total) tranquilizaba pero aún con eso una mujer se atrevió a preguntar que qué era eso de la miniaturizar En carne viva, la edición española de Astiberri. Ahí saltó Carlos Portela, escritor gráfico de los que pergueñan graficamente novelas de cuando en cuando, diciendo qué tenía razón. Algunos editores se estaban saliendo de la raya de la raya novelgraficrítica al tratar de hacer pasar por novelas gráfica cosas que no lo son. "¡Respeto y Biblia para la novelgraficosa!" Si bien advirtió Pellejero que la costura de lo pequeño no afectaba tan catastróficamente a Un verano insolente, su otro libro de historietas franquiciado hace poco para las Españas.
También se trajo las cosas hechas de casa el dibujante. Miguelanxo Prado le llevo la contraria cuando aseguro que sí era Pellejero un dibujante al que se le podía una línea característica y reconocible, cito al pintor catalán Ramón Casas señalando las ropas de los personajes dibujados en las páginas que pasaban una tras otra por la pantalla; deteniéndose en los bocetos para las ilustraciones de cubiertas de sus últimos álbums franceses. En estas, el dibujante vino a contar como al principio de su carrera no le interesaban tanto la historieta y los tebeos como el dibujo en sí y la ilustración. Que si llego a la historieta fue por casualidad, contestando a un anuncio de la época y al pedido de un pequeño editor. Con Jorge Zentner, Pellejero y este guionista son una dupla creativa de insustituibles para la historieta española, ahí por el camino dejaron a Dieter Lupen, también se encontraron sin meditarlo, casi por encargo y búsqueda entre editores, amigos, y otras gentes del oficio que pululaban alrededor de las viejas revistas. El silencio de Malka, el cansancio de Zentner por la hombrada que supone levantar cada proyecto en Francia para un guionista extranjero han roto de momento toda colaboración entre ellos (poniendo la oreja por los pasillo me he enterado de que el guionista anda en rollos del zen por Barcelona; y Ángel de la Calle habló sobre el gobierno de Rajoy, el ministro de cultura y otras cosas feas de las que siempre habla cuando esta colocado en alguna de las filas en la sesión de firmas, pero por suerte no actuó como moderador en ninguna de las charlas este año).
Y otra vez el color. Pellejero, que es dibujante viejo, también ha pactado con el color digital. No ha encontrado problema que no conozca ya, pero prefiere el de siempre y volverá seguro a él. Además está con un tebeo del [link]--> Oeste como a él le gustan, en la línea italiana. A ver si Diábolo Ediciones media en el asunto, parece ser que Glénat nos ha abandonado. Las bromas tiraron por el vicio de la educación, Rubén Pellejero nunca se enfada; pero si lo hace, habla todavía más bajito.  
Me ha salido otro trecho gordo aquí en la reseña, ¿hace falta que diga lo mucho que me gustó esta conferencia? De hecho se llevo el mayor aplauso de esta edición del Viñetas. (Ahora a ver si encuentro un pie de foto con chiste.)

Joan Navarro, editor de EDT, posa caracterizado como Rubén Pellejero durante el concurso de cosplay
 de este año, en el que por cierto se llevó un tercer premio.




Expresiones populares de nuevo cuño: Pasar las del Niño del serrucho.

Si alguno se encuentra en estas de los blogs, los fakebook y todas estas listas de contactos en internet con una foto de un tiparraco serrando el candado de una bicicleta con un serrucho junto a un contenedor ese podría ser yo. El viernes podría haber sido un día normal en el que no pasa nada, yo habría ido a la conferencia de José Domingo y a que me dedicara un dibujito Josep Homs. Y las dos cosas hice, pero cuando ya me largaba se me rompe la llave dentro candado. No sé hasta donde anduve para pedir algo con lo que liberar la bici. Muy al final, llegué con un serrucho oxidado con el que tardé media hora en acabar con un eslabón de la cadena. Guiris borrachos me preguntaron si había perdido la llave. Mirones hubo por todos lado, y, hacia el final, la inevitable pareja policial solicitando un carnet de identidad marca D.N.I. ¿Y quién no lleva el carnet vacuno siempre encima?
El  Niño del serrucho hubo de ser socorrido por un comite ciudadano de bibliotecarios presentes durante la acción policial llevada a cabo sobre el cadaver del muchacho serrano.
Dos bibliotecarios dos fueron necesarios para que el cuerpo policial (no especialmente hermoso ese día) permitiera el serrado y roto del candado con la salida de la bicicleta a hombros de la plaza. Los dos bibliotecarios resultaron bravos y con casta, de los que entran con sus D.N.I. a la manoletina policial, labor que fue correspondida con dos ruedas y manillar por el público asistente. Así, el conocido como el Niño del serrucho pudo hacerse famoso y hoy es guiso en un hospicio donde se le mastca probablemente en estos mismos instantes.
Pues eso, que no da para más. Hoy es sabado y tocan R.M. Géra y Frank Quitely. Yo no me quedo. En todo lo demás que cuenta, a destacar la presencia en la Rúa de la BD (el espacio destinado a los tenderetes de asociaciones y libreros) de más editoriales de las habituales que no pasaré a enumerar. Del arrope comiquero nada bueno puedo decir, pues los precios me parecen de exaltación mariana, y no tiran para arriba porque los libreros de segunda mano no saben volar. De hecho, no logré encontrar nada bueno y antiguo que donar al stand bibliotecario; tuve que decidirme por ese manga europeo que ya conocía, Freaks' Squeele, y tres números selectos de la revista Cthulhu, dos de ellos con historietas precisamente de José Domingo, más el dedicado Robert E. Howard. ¡Qué conste que esto lo hice un día de entrar a robar mi propia bicicleta -que no era ni la mía, estaba prestada porque a la mañana me estropiciaron a mí la rueda delantera de mi trasto a pisotones-!
Las presentaciones en mitad de la feria fueron cosa de Demo Editorial. La editorial de Don Manuel Cráneo y Cabezonen Y estuvieron bien. Las actividades para la muchachada -Biblioteca Municipales de la Coruña mediante, presentes otra vez con sus stand para prestar tebeos-, concursos, talleres, cubecraft, etc., también concurrieron este año, para diversión de muchos.
Es una pena sentirse tan perro, pero ya ha terminado Viñetas desde el Atlántico 2012 y lo mejor que me llevo es sentirme como un perrito recogido de la carretera por dos funcionarios bibliotecarios. Los perritos dan lenguetazos, gimotean... Voy a abrir un blog dedicado al mítico Fondo Toñito Blanco en represalia por todo esto del serrucho. Y estará bien y será agradable. 

 



Descubrir los mitos libremente en sus imágenes.


Título: Ciranda Coraci.
Guión: Wellington Srbek.
Dibujo: Will.
Editorial: Nemo Editora, colección Mitos Recriados em Quadrinhos.
Fecha de publicación: 2011.

[Cuaderno de historietas, formato grapado (28x20), encuadernación rústica, 24 páginas. Segunda y tercera de cubiertas ilustradas. Historieta a color. Contiene una pequeña biografía de los autores, y caricaturas de los mismos realizadas por Will.]

Entro a la saca de los tebeos del correo postal y paso a cutrereseñear, como hago en mi blog portuñol, dos tebeetes infantiles producidos en Brasil. Pero no sé yo si esto va a funcionar.
Ya estamos enterados, solo gracias a internet, bien es cierto, de lo importante que es recuperar a ese grupo extraño de lectores que sin sentirse obligados a ducharse de diario sí se les pide que coman hasta el último de los guisantes que les pongan en el plato para terminar de cenarse el día a eso de las ocho de la noche. Que viene a ser importante lo hemos acabado de reconocer gracias a la infusión divulgadora, tomillo y jerez, más de esto último, concretamente en el punto primero del apartado seis subsección de vindicaciones apócrifas (y copio tal cual) para la consolidación de la construcción de una industria industrial de los tebeos y el tránsito del tráfico historietístico hacia la normalidad más normal, sea lo que sea toda esta indefinición monetaria de la normalidad industriosa de la que acabamos hablando siempre en todos nuestros folletos.
Al niño nos lo traen en este enredo de la normalización del cOmic como un figurín a estrenar, templado, calladito y más quieto que una columna caída a la esquina de este cuadrilátero alrededor del que se aspira a construir un cultivo sin caldo. Por supuesto, con todo el rancio del prestigio. La cultura que se entiende por el lugar que ocupa, o porque ocupa un lugar. Preparada para tratar de invadir lo que desde el encinar en lo alto son supuestos vacíos. Eso aquí sobre la piel de tordo. Que no donde el torso suda y es igual aunque parezca que no, ojo atento al oído, hablo a vista de centelleo internetero desde muchas leguas centurias del suelo brasileño, pero va con toda la del ajo, digo, porque repito aquello de Y tienen en Brasil cierto concurso público por el que los editores presentan sus productos tebeísticos para ser seleccionados como lecturas escolares [...] el estado brasileño compra tebeos [...] Un poco cansado, ¿no? Lo llaman PNBE. Así te lo encuentras cuando le das traca a la barrita googlera.
¡El tebeo! (Otra vez he perdido de oídas el tebeo; pues lo amarro con una cita de las gordas para que no me lo lleve la bajamar a no se sabe qué venganzas.)

Mitos, ¿quién escribe?

"...una cultura interrumpida, una cultura frustrada en sus comienzos, se reparan con mucha menos facilidad que la pierna de un niño. Interesarse en el niño que lee significa interesarse en sus lecturas, y si es posible, compartirlas con él. Un libro amado es un hallazgo que exalta, que deja huella. Intentemos vivir con él este descubrimiento de un héroe o de una aventura. Además, un libro sustancial interesa también al adulto, y este no puede perder nada leyéndolo."

Pierre Gamarra. La lecture: por quoi faire? Le livre et l´enfant.
[El poder de leer. Técnicas, procedimientos y orientaciones para la enseñanza y el aprendizaje de la lectura. De Josette Jolibert y Robert Gloton (Gedisa Editorial).]

Sería un discurso muy largo el del encierro escolar y las lecturas obligatorias, pero podría tal vez resumirse con una frase que no prevea ni evite incendios ideológicos.
Da la casualidad de que solo necesito un momentito para improvisar -deme un día y traeré una Nueva Reforma Educativa a su medida (precio de oferta de 0'99 euros sintonización mosca-niño/niño-mosca), si ya conoce mi teléfono márquelo enseguida; si aún no lo sabe, no se haga el idiota y llame directamente a la CIA solicitando de urgencia mi extensión telefónica-, se me ocurre esta: hace tiempo que la preocupación por la educación de nuestros hijos debería haber cambiado de la antigua prescripción de salvar y salvaguardar sus almas por una más inmediata liberación de la angustia antes que a la utilización de ningún otro instrumento educativo. Un interés verdadero en la creación del alma del niño iniciada por él mismo independientemente de toda explicación, de toda clasificación de los datos en que puedan traducirse sus padres y otros agentes sociales cercanos a él. Un poco de fe. Que lo mismo que tiran la pelota saben ir a recogerla para volver a lanzarla al otro lado.
¿Habrá salido mal? En cualquier caso ha sido bonito, creo yo, aunque tampoco importe, no me veo capaz de decir si hay algo verdaro detrás de esas frases que han crecido a la carrera. Cualquiera que se haya fijado en la cubierta de estos tebeos habra leído sin querer el título de la colección, Mitos recriados en quadrinhos. Ya sabe que lo único importante que se le puede pedir a estos, a los cuentos, a los mitos, es que sean así. Que vengan bonitos. Nada es más complicado, tal vez tampoco exista otra misión más importante para cualquier clase de narrador que la de volver a transmitir lo que ya es tradición. Lo que ya se contó tantas veces. En esta ocasión no podía ser más exacto puesto que Ciranda Coraci es una historia que, como un viejo cuento más, el guionista brasileño ya había contado otras veces, en otros de sus quadrinhos. Otras historias.
También, afortunadamente, creo, podemos seguir diciendo que es todavía un mito porque puede y podrá volver a ser contado de nuevo durante muchos años más. Pudiera ser que el secreto sobre la piel del secreto sea que no cabe la posibilidad de preguntarse si es o no verdadero, sino solamente por su grado de complejidad.
Hoy viste la piel de historieta, grapada, encuadernada, y a colores, aunque pudiera vestir otras formas, porque así lo han querido su dibujante Will y su guionista Wellington Srbek. Igual que han escogido un público, la chavalada con todos sus niños y niñas, al que contar, o, más exactamente, recontar la historia de un ser que después de un inventar inventarse a sí mismo y crear el mundo imaginó la vida, el agua y los peces, creó la tierra y a los curupiras. Al bicho-homem, y, aún mientras dormía, a su propio hijo y a la sombra de este.      



Tienen suerte los chavales brasileños con este tebeo. Ciranda Coraci construye sobre un libro no escrito pero conocido en todo el mundo una historia que es a la vez totalmente suya por más que quieran arrebatársela video-cantantes de hiphop o cineastas de hollywood. Les cuenta lo que deben conocer para realizar una exploración global, no fragmentaria, de estas narraciones que son los mitos. Por ello, no hay diálogos, facilitando ese segundo oído modelador del ritmo que es la vista en la actuación de digestor de cosmos emprendida por un lector infantil que muchas veces acude engañado a su lectura. Seguro en un principio de no ser otra cosa más que arcilla en manos de los creadores del tebeo, los que cuentan, a decir de sus profesores, o de los libros de sus profesores, para finalmente liberarse de esa pena descubriendo gracias al profesor Lobato que al estar ahí mientras se representaba para ellos este cuento/historieta participaban del ciclo incontable "Isso! Assim vocês também farão girar a roda de histórias que não para.".
Además, ese profesor Lobato ante el que se reunen los escolares no deja de parecerse a otro contador de historias. Un cierto tipo que, además de ser dibujante de historietas, cada día de su vida pareció estar empeñado en contar historias brasileñas. Al que conocimos por una de sus últimas obras en España. ¿Tendré que insistir?
Tampoco es la primera vez que ese Srbek homenajea  al maestro brasileño convirtiéndolo en personaje de uno de sus quadrinhos.
   



Título: O senhor das histórias.
Guión: Wellington Srbek.
Dibujo: Will.
Editorial: Nemo Editora, colección Mitos Recriados em Quadrinhos.
Fecha de publicación: 2011.

[Cuaderno de historietas, formato grapado (28x20), encuadernación rústica, 24 páginas. Segunda y tercera de cubiertas ilustradas. Historieta a color. Con una breve biografía de los autores, y caricaturas de los mismos realizada por Will.

Y aquí se multiplica el juego. Como nota distintiva frente al anterior título de esta colección, que yo encuentro única y excepcional, no sé de ninguna empresa mitológica emprendida en ámbitos historietísticos parecida a esta, más allá de nuestros tradicionales tebeos didácticos e institucionales, creados según esquemas progresistas del mito, cuando no simplemente históricos o literarios, antes que por un sentido de profundidad natural con el recreo del hombre, Srbek añade en O senhor das histórias el esquema del viaje. Tan necesario como imprescindible en la comprensión del mito.
Ya son dos en esta historia los que la cuentan. Desde el recuerdo, al viejo rincón de la memoria, y sin que ninguno de ellos dos, ni el profesor Lobato ni el viejo Anansi, sepan más de ella el uno que el otro. También el lector infantil lo descubrirá, y se verá a sí mismo felizmente preso en la telaraña de los mitos recriados. Vueltos a contar.
Pasa pues el lector de la danza de la creación a su tejido maravilloso, la memoria. No sabe nada de Platón y brota en él un sentido que necesariamente llegará a atravesar, el poder de la imagen como recuerdo. Así comenzaba el profesor Lobato:


Esta historia ocurrio en África, la cuna de la humanidad, donde el hombre caminó por primera vez. Allí vivio Anansi llamado el Viejo araña que sabía convertir el hilo de las palabras en mantos de bellas historias alrededor del fuego, pero que como este a su vez se extinguían después de ascender hacia el cielo para ser olvidadas de la noche a la mañana. La historia de cómo Anansi se convirtio en el Señor de las historias.


Otro cuento. Otro mito. Un nuevo asombro con el más allá de las ideas el que traen Will y Srbek a una generación que más que ninguna otra necesitará de estas perezas. Preparación imprescindible y conveniente para entrar a estropear cualquier sistema filosófico cercado de pensamientos.


¿Y cuál de estos dos primeros títulos de la colección es mejor?

Ni idea, no conozco regla ni rango. Solo soy capaz de decir con seguridad que el que crea que estos dos tebeos han sido realizados como un encargo artificial con el que entrar en competencia al Plan Nacional de Bibliotecas Escolares (PNBE) se equivoca. Además de responder a los gustos y exigencias creativas de los autores, a poco que uno indague podrá advertir la singularidad del planteamiento de la colección Mitos recriados em quadrinhos. La originalidad de la iniciativa frente a las propuestas de otros grupos editoriales con mayor arraigo y experiencia en el mercado de quadrinhos que solamente han sabido abrir líneas de adaptaciones literarias. El Grupo Autêntica ha conseguido en un par de años gracias a su sección de quadrinhos, la Editora Nemo, que Ciranda Coraci y O senhor das histórias fuesen seleccionados entre los 51 tebeos escogidos para el programa de fomento de la lectura a través de la creación y renovación de bibliotecas municipales de la Prefectura de Fortaleza [link]--> Quadrinhos na biblioteca

Por si quedará alguna duda, reseñar que, aparte de su amplia experiencia en el campo de las historietas didácticas e institucionales como pueda ser la serie protagonizada por el robot Urbanoide desde 2009 Pratique Gentileza, Wellington Srbek es Doutor e Mestre en Educação por la Universidad Federal de Minas Gerais.
Como anécdota significativa quedaría por apuntar que ya en una de sus primeras revistas autoeditadas con ayuda de la Lei d incentivo à Cultura de Belo Horizonte, en el número séptimo y último de Caliban, junto a la historieta a color "Estória de onça" no incluida en la edición española de Estórias Gerais (Tierra de Historias, Edicions de Ponent), apareció la que hoy se presentaría como una atípica historia de Solar dibujada al estilo manga. Con la que Srbek, a la vez que homenajeaba a una serie de historietistas legendarios, completaba un episodio anterior mediante un lance metalingüístico, muy a la manera del Animal Man de Grant Morrison, que servía como crítica a una cierta manera de producir y entender la historieta demasiado abandonada a los clichés y a las modas identificables por los 'monstruos' contra los que combatía el protagonista. Casualmente, esta historia todavía se puede leer en la web del autor []--> www.maisquadrinhos.com.br
Uno de los dos figurones, aquí en la página robada, pertenece a una célebre factoría de quadrinhos infantiles.    




















Entrevista de una presentación de Mitos recriados em quadrinhos (que yo aún no he logrado ver completa... ¡maldita internet rural gallega!):





Me dejaba lo peor para el final.
Después de quinientas entradas y de cocinarme poco menos que desde 1888 un blog más duro que pastilla de turrón cacahuetico caducada no pienso dejar de amenazaros con que al primero que yo le coja leyendo quadrinhos gracias a uno de esos aparatos del hipoipad voy y lo desmembro como a un grillo. 
Estos dos que hoy he comentado creo que se pueden comprar en sus ediciones digitales desde la web []--> Mobicomics