La lectura de estas tres revistas de la editorial Mais Quadrinhos me ha vuelto a trasladar el sentir de la historieta de género como onfaloscopia universal.Muérase o, por lo menos, deje de leer quien aún precise arreglárselas con la vieja concepción de los géneros literarios escenificada en el cajón atrancado de una cómoda polvorienta. Y que con él caiga también el más ñoño espectador de la moderna vitrina jerárquica que hoy se encarga de exhibir una tan larga fila de diapositivas con la que instruirnos en la disciplina de la conmemoración perpetua que se supone constataría la consanguinidad de todo cuanto ya ha sido retratado. Avisados quedan el entomólogo del tebeo y los desenfrenados acólitos del dispendio recreativo, y a tiempo están de dejar de leer sobre este método ambiguo de ensimismamiento que son las historietas de género. Un, dos, tres... ¡Nace un nudo en mi ombligo!
Fantasía, suspense y terror, procesos psicológicos anclados todos ellos en el testimonio inmediato de la realidad que se muestran excepcionalmente útiles descubriendo nuestras distintas escalas de representación ya sea para denunciarlas o para afianzar su primacía. Y a la fantasía como fuerza de la imaginación que nos permite descubrir la belleza está dedicada Mirabilia. Cuatro historietas guionizadas por Wellington Srbek en las que la realidad particular de un solo hombre se entrega a la caída de la transitoriedad alumbrada por la identificación de lo femenino y su natural fuerza de evocación, que aún conduciría a las regiones de lo poético. Así surgen en la portada las amazonas de Mozart Couto y, después, en la primera de las historias, un grupo de geishas que "cuando su ceñidor se desliza libre de su broche de oro y cae la vestidura hasta sus pies" serían capaces de rescatar a cualquier hombre y más que a ningún otro al sacerdote protagonista de A ilha dos bem-aventurados a la que da forma Julio Shimamoto . Frente al ansia de dominio y la violencia de los conquistadores de espada y crucifijo se impone el sueño y la sensualidad de unas mujeres japonesas que tal vez existieron o no pero que son enigma sensorial, algo precioso, un misterio que vencerá irremediablemente al Padre Cristovao Castilho.
Tercera estación, A companhia das sombras [Universo HQ] con Flavio Colin, donde un hombre ruin se ganará su condena. Aquí caminan los aparecidos de una vieja leyenda en la que la mujer es símbolo del bien moral romántico que se oculta en las sombras: justicia. Para O mar nao tá pra peixe, con dibujo de Klévisson Viana (¡enlace con literatura de cordel!) queda entonces la sirena y su pescador, es decir, la experiencia del mundo multiplicado en el que toda experiencia tiende a ser doble. Y, para el final, el trazado histórico de Uma breve história da literatura ocidental dibujado por Nilson como denuncia del abandono de esta antigua esfera de sensaciones, entre el ideal y lo concreto, que a la mujer se le atribuían y al que Srbek dedica también un texto desvelando la razón de estas presencias femeninas.
Restan el supense y el terror, masa de latencias que mantienen unidas entre sí las historias incluidas en Mistérion y Monstros. De esta última he disfrutado especialmente, pues siento predilección por los monstruos y toda cuanta combinación informe sea capaz de escamotearme la proximidad con lo representado en un punto tal que provoque el vuelco desde lo habitual hacia lo abominable. Como ocurre en la historieta dibujada por Cypriano con guión de Srbek Crianças donde
la huida se convertirá en regreso o en Vida, junto al dibujante Cleuber, que recuerda las historias sobre vida alienígena de la ciencia ficción tradicional y el recurrente motivo de los ordenes de variación creciente de la realidad mediante la relación interespecies.De Mistérion me quedo con Numa Madrugada (dibujos de Cypriano) y Admirável Novo Mundo en la que Srbek y Flavio Colin administraron el suspense ajustándolo a un colérico estallido bilioso final que resulta aterrrador. Mientras que la historia del taxista y sus pasajeros o 'visitadores' de Cypriano y Srbek se modula en una sucesión de premoniciones y esclarecimientos sobre la naturaleza fantástica de los personajes.
En fin, si tuviese que puntuar estas revistas -y se necesitaría un gran cañón para obligarme a administrar solaster papossum o alguna otra especie de muñequito sonriente- la nota sería muy buena. Un único guionista y un buen montón de dibujantes por descubrir solo podía deparar algo asombroso de por medio. Historias que son espejo para lectores sonámbulos... Creación de moribundos o locos que han encontrado el secreto de la vieja forja de las historietas de género.










1 comentarios:
Las comillas son de Keats, claro que sí.
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