Modo de empleo: a dos manos sobre la mácula especular.


[cómic online]

jueves

Quantum y el anillo del ser.

Historia contenida en un café a modo de partícula ígnea y noria astral de imprevisible parpadeo, Quantum narra el viaje en forma de trance visionario que experimenta su protagonista a consecuencia de un desengaño amoroso. Epifanía del espíritu y el valor personal en tres etapas bajo guión de Wellington Srbek y dibujos de Fernando Cypriano, Leonardo Muniz y Luciano Irrthum.
Quantum. Círculo de nieblas en el que se aprende a apreciar el movimiento de los cielos, allí donde como en una espuma se nos aparecen los astros y, quizás, este mismo remolino de la taza de café. Minúsculo tifón encerrado en un vaso que fácilmente podría ensimismar a más de uno y dos lectores, capaces entonces de imaginar una serpiente pitón sobre su misma espuma. "¿Typhon... ¡¡¡Python!!!" Ya muy por encima del aroma del propio café. Un asunto grave y denso, anunciador de grandes cosas a la hora del cierre de la cafetería cuando solo quedan con nosotros el protagonista y su camarero.
Primera parte (con Fernando Cypriano): A miséria da filosofia.
De un personaje principal siempre esperamos que actue o se mueva, en fin, que cambie de alguna manera. Aunque esto no sea más que un viejo truco (expectativa tranquilizadora) con el que movilizar al lector hacia sí mismo de forma muy parecida al modo en que las palabras de ánimo y el último consejo de un simple camarero dan caza al protagonista de esta historieta. "Lembresse do que eu disse... O mundo da voltas!" Frase temible bajo el régimen nocturno o no, cargada con la fuerza de lo metafórico y que, al menos, a los lectores, pues no parece encontrarse nuestro protagonista en tan buenas condiciones como para apreciar de ella algo más que el incuestionable hecho físico de que la Tierra da vueltas, nos traslada al campo de la percepción y el ser.
¡Oh, ahí esta! El protagonista se tambalea, casi parece que baile hasta perder pie en una coreografia del desequilibrio perfectamente estudiada. ¿Disociación o danza trance? Tanto da, lo importante es que hubo caída. Y, por tanto, la equiparación entre el descenso interior (la separación amorosa de la que se quejaba este personaje) y el descenso interior (la coreografía del tropezón) se ha ejecutado convenientemiente. De nada vale preguntarse ahora si lo que sigue es real o no, sino si podemos tomar
intuitivamente como en un sueño las situaciones y los elementos que pronto enfrentará el protagonista o, expresado en una forma más convencional, si es posible crear mediante las informaciones y los significados uno o más pares de niveles integrados de sentido de acuerdo al comienzo y el final de la historia.
Material hay de sobra, solo hemos abierto camino hasta la página siete donde se aparece Baudelaire para tenderle la mano a nuestro amigo (Pedro, dice llamarse) y, además, como todo buen poeta, para pedirle algo de dinero.
Esas son las vueltas del café que aún valen en cambio un poema. Y no se encontraría mayor dificultad en ello si Baudelaire no hubiese tenido que ir a buscarlo o si nuestro amigo el protagonista se hubiese negado a acompañar al poeta. Porque debajo del puente -¿símbolo consciente o subconsciente y personal?, que cada uno escoja según su inclinación- esperaban también "Os Cuatro Cavaleiros da Modernidade": homen dinamite (Nietzsche), o iluminado (Marx), oniromante (Freud), más el cuarto que ya se había presentado a sí mismo como el poeta (Baudelaire).
Recibir el poema y, luego, se quiera o no, también la lección del brindis es todo una misma cosa.
Estos cuatro maestros tienen por misión embriagar a Pedro aunque sea a la fuerza. Da auténtico miedo y sentirse confuso parece ser lo normal. Un trago. Un trance. Toda iniciación conlleva ciertas dificultades [dicen] y romper con las formas de representación comunes es solo el principio [aseguran]. Parece ser así, constantemente cambian las tribus y surgen nuevas máscaras pero no lo que hay debajo de ellas [creo yo]. Y en este tebeo la máscara es bella, por ejemplo, el paso de nivel que cierra esta primera etapa -me he decidido a emplear 'etapa' en vez de 'parte' para dar a entender la sucesión de continuidad que se da entre las páginas dibujadas por cada uno de los dibujantes, cuyo estilo guarda relación con el plano de la realidad en el que cobran diferencia- utiliza uno de los más conocidas imágenes de M.C. Escher descomponiendo a los personajes de modo que se relacionen analogicamente con esta imagen de la portada (a la que remitía la primera viñeta mediante el espumoso remolino de la taza de café) y extendiéndolo en la segunda etapa a la proximidad del reflejo pupilar a través de la metáfora de la fundición del crisol creador del mundo que llega hasta la apertura total del rostro.
Segunda parte (con Leonardo Muniz): Like a rolling stone.
Otro mundo, otras formas, la lectura gira. ¿Cómo se concibe el antes y el después durante el cambio?
Si la anterior etapa se correspondía a la realidad, por lo menos, al curso rectilíneo de cierta realidad, aquí es un repliegue del fin hacia el principio -hoy estoy algo aristotélico... pero no soy yo, es el hambre del tiempo-. Se trata de un espacio vacío de las más consoladoras referencias espaciales. Estamos ejos, allí donde una pequeña piedra enseña al visitante como la percepción espacial está ligada al yo del que todo espacio proviene como el movimiento que lo despliega hacia algo externo.
El protagonista está desnudo, y ni cabello le queda (despersonalización, si se toma el corte/desaparición del cabello como un cese de la relación con el mundo material), en mitad de un campo de líneas que convergen hacia algún punto imposible. Tablero cuántico donde los vectores cósmicos están por cuantificar la improbable pero segura aparición del milagro cuyas ondas propiciará la aparición de... ¿¡!? "É uma rosa incerta/
Declaração anti-euclidiana/ Beleza en flor enigmática/ De natureza pósgeométrica" El milagro que vuelve este plano de relaciones del revés devolviéndonos la imagen alusiva del remolino de la taza de café a partir de una nueva analogía con varias célebres visiones pictóricas. Cuyo acceso Pedro logra tras la ingesta del canto, esta piedra parlanchina que utiliza fórmulas matemáticas a modo de poema y oración.
Tercera parte (con Luciano Irrthum): 15 Minutos de fama.
Del paso a través de los célebres cuadros a la Vía Láctea -más imágenes de la misma rueda-. Vía Láctea, la constelación que se puede medir y otra de las muchas que caben en una enciclopedia, sobre la mesita de café, frente al televisor. Es esta la última etapa, la caída en la telerrealidad: "a sua oportunidade de vender a alma".
¿Es un sueño, se trata de una mera ensoñación o, tal vez, como dicen, algo mejor que la vida misma? No hay una única solución, entre los descensos y caídas el vivir se vuelve auténticamente 'vivo' y toda crisis se torna provechosa. Así, inmerso en un concurso de televisión deformado hasta su mefistofélica verdad Pedro negará este falso orden del mundo. ¿Cómo? Habrá que leerlo para ver como de un mundo excepcionalmente diverso puede transmitirse una imagen perversa que ahogue la singularidad de cada ser en un microfóno del que se hace esfera terráquea. Una deformidad televisada, con sus pasajeros más habituales y junto a extraños invitados que hicieron del mundo un duro rock de guerras y manipulación social. "Basta de delirios. Já é dia. Tenho muita coisa a fazer. Acomezar por un café..."
Siempre he deseado leer tebeos como este. Ahora que la necesidad de fuga de los creadores underground ante las inhibiciones socialmente inoculadas ha sido 'superada' (reconducida hacia la producción de mercancias que los habilitan como artistas ante el resto del grupo social), quizás nuevos autores consigan
mostrarnos mediante los mismos o semejantes universos individuales el fenómeno de la imaginación como algo más que un simple imperdible que una lo sensible en el mundo y su entendimiento.
Ocurre todavía en todos los medios y en cualquier tipo de narración. Demasiada crítica, un quejido furioso en el que solo cambian ya los monigotes y el genio del golpeteo; a veces, divertido, estructuralmente notable y apegado a la realidad por más grande que sea su desequilibrio de figuras y pensamientos, pero solo una expresión de dolor, una reclamación.
Quantum es distinto, el tipo de historia que quiero conmigo. Historietas espirituales, filosóficas o poéticas, que sobre la misma materia y peculiares intenciones sobre los que continua mordiendo el 'Tebeo que gruñe' -yo llamo así al undergrouind y a sus dos ramales que, también a lo basto y bruto, denominó el sucio y el limpio- tomen en la creatividad enfoquen al autor y al lector.
Yo creo que llegarán más historias como esta, que no emulen pero que sean capaces de hacer recordar. De hacer volver al individuo hacia el individuo y de este a todos. Y esa es la razón de la referencia a Eckhart en el título de esta entrada.
[Lo he leído varias veces, aún no he sacado el brazo del todo, es tebeo profundo y requiere rememorarlo por lo menudo: imagen a imagen igual que al mármol. Si alguien quiere saber más consulte en Mais quadrinhos o en este otro aquí.]

3 comentarios:

Ismael de Tierra X. dijo...

Imágenes poderosas audibles unicamente en ocasión de gran peligro. Tebeo para gente muy dura de muy buen despertar.

Ismael de Tierra X. dijo...

Entrada realizada a la memoria del Lord_Pengallan, quien ahora nos seduce incluyendo varias imágenes en sus post.
Maldita sea su gloria por muchos siglos y el Ramen sea cocido.

Ismael de Tierra X. dijo...

¡¡¡Cuidado ciudadano!!! Esta usted viendo como el Ismael, bestia antigua de negro taparrabos, hace comentarios en su propio blog para aprovechar hasta el último céntimo. (Y solo queda uno, veamos si entra este último comentario.)