Monederos, ceniceros o unas oportunas rodilleras para agarrarse a las rocas y hacer una espera, de todo un poco con la piel del roncón. ¡Hasta chanclas para niños con solo un trozo de nailón y dos pellejos secos!
Demasiado fácil de matar (se pueden ensartar varios a la vez, volviendo a cargar el fusil en seguida, para enganchar otra nueva pieza sin ningún cuidado), solo hay que tener la precaución de 'jokerizarlo' con el cuchillo. Una bonita sonrisa que impedirá que se nos lleve un dedo o se mastique nuestro pinchapeces.










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