El héroe cultural de Srbek y Rubens Lima.

"O que vemos aqui é o surgimento de um héroi cultural, numa aventura iniciática com açâo, elementos da vida real, referenciais históricos e simbologia mítica."
Wellington Srbek

No es Superman. Las páginas interiores no llevan colores pero de todo lo relativo al Sol y a su sombra se puede leer en este tebeo brasileño.
A partir de una tria principia compuesta por el rito, el arte, y la religión, Solar presenta una estructura ficcional cada vez menos frecuente en esto de los tebeos como son los recorridos míticos. En este curso de acción simbólico salen a la luz dos motivos principales, por un lado, la herencia oculta del protagonista y, a partir de este, el descubrimiento de cierta situación social de emergencia que, asumida conscientemente o no, se intentará superar por medio de una fisiología superior a la aparente o normal que, a su vez, va a propiciar la aparición de un mundo
completamente distinto al ordinario en cuya confluencia o en cuyo seno se encuentra la razón que justifica la creación de una nueva situación espiritual en la vida del protagonista. Repetición, regreso, asimilación de una condición anterior y, en fin, la remitización de un curso heroico cualquiera, por ejemplo, el Dreadstar de Jim Starlin.
Por un lado... Sí, a esa estructura propiamente iniciática ('creación de una nueva condición espiritual') se suma un trayecto que comparten el lector y la propia historieta junto con sus creadores. La apropiación imaginaria de un marco histórico actual en conjunción con la elección meditada de referentes artísticos que doten de pautas simbólicas culturales a este sub-universo imaginado del hilo del relato; son las máscaras, las figuras, los n
ombres, el acaecer histórico y los movimientos sociales, artísticos, sexuales y políticos, que han dado equilibrio a una 'historia' que, aunque nunca acabada de formar por completo, y, quizás, precisamente debido a ello, a su carácter eminentemente temporal, es nombrada como la realidad. Y, en ese espacio, al contacto de estas realidades tangibles esas otras realidades interiores de la estructura arcaica y remitizante recobran para nosotros más fácilmente su valor como representación del mundo, que generalizado adquiere también una tendencia a la reminiscencia, el valor claro de lo recordado que une lo autodenominado como racional y lo pocas veces directamente evocado como irracional.
Creo que esa es la maya en su armadura, el capazo del tebeo con su resumen y sus ejemplos vienen ahora. ¡Atención, humanos, imágenes poderosas van a absorver vuestras mentes ahora! ¡SLURP, SLURP, SLURP!
[AVISO: la siguiente
información podría ser de su interés]
Ya puedes chincharte compañero bloguero, porque tengo el número uno de la primera encarnación del Solar. ¡Lo que viene a ser como tener el primer Action Comics!, o casi.
Escucha mi voz caligráfica, en 1994 un hombrecito brasileño dio en juntar unas ideas creand
o al personaje conocido como Solar, etc. Pero no fue hasta abril del año 2009 (justo hacia el siglo que vino después del siglo XX) que vería la luz la refundición definitiva con la autoedición del vitriolo de todo los héroes de la caliente hogaza aurífera Solar. Renascimento. Con dibujos del campeón del hilemorfismo Rubens Lima y un nuevo guión, de Srbek, descarado y apropiadamente bachelardiano.
[Fin a las notas de interés]
"Para que cair?
Por que cair?
Quando se pode voar!"
El protagonista, Gabriel. La ciudad es Belo Horizonte, de ritmo frenético, donde est
án la rutina, los compromisos de la vida y Gabriel Ribeiro, que es como cualquier otro joven de su edad. Tiene un trabajo en el BH News, también a su chica y a su madre Sofia (antrópologa). Pero sobre todo tiene una herencia por descubrir, ¿su padre quizás?
A pesar de que los rasgos de Gabriel son decididamente indígenas, estas raíces paternas habrían permanecido ocultas si una casualidad no hubiese superpuesto lo prohibido dentro del orden cultural familiar. La lógica de cualquier intercambio social que obliga a la desaparición de los desposeídos, precisamente, quienes mejor sabrían apreciar la
vieja inscripción funeraria romana hic quo natus fuerat optans erat illo reverti. Quizás sea esta la razón de ser de Uiraçu, padre de Gabriel, chamán de los Coracipor 'el pueblo del Sol' -un material con el que Srbek ya había jugado en la historieta Ciranda Coraci, dibujada por Laz Muniz-, reintegrar al héroe Solar a su suelo natal; de hecho, en la lejana primera versión era la madre de Gabriel quien ejemplificaba esta nostalgia dando a luz a imagen de la humi positio y vinculándola a partir de entonces con la esperanza de una coincidentia opositorum.
Ese aspecto concreto se despliega con mayor intensidad en Renascimento, e intentaré pasar revista a esa contelación
pero, ahora, se infla el Edipo (la discreción de la paternidad del héroe y la orientación de la búsqueda del hijo a su propia situación): Uiraçu-Gabriel-Sofia, en esta relación se da una interpelación a la mediación escatológica del hijo-héroe que actuará ante una figuración simple escenificada en la colisión de dos entornos culturales distintos poco antes del fin de la dictadura militar en Brasil, el de la civilización moderna de Sofia (antrópologa), que viaja a la amazonia para evaluar las poblaciones indígenas, y el salvaje, primitivo y arcaico, pueblo Coracipor de Uiraçu (chamán). Uno solo de los multiples aspectos en que Solar puede ser definido como un héroe cultural destinado a valorizar dos sociedades que debe acabar integrando para devolverles así su valor humano como justificación del mundo o, más sencillamente, como mitos, pues con su nacimiento se efectua también la destrución de la aldea coracipor y su marcha junto a Sofia a la civilización. No sin que antes su padre Uiraçu imprima en él, Gabriel, el símbolo de regeneración -un punctum solis, indicativo de una madurez que requerirá de un desarrollo previo- que lo convierte en mediador de lo eterno en lo temporal, lo que viene a ser negación de una doble imposibilidad (doble negación) y superación de un antagonismo. Como From Hell, el paso de la constatación de las contradicciones y compensaciones de uno y otro mundo, el civilizado y el salvaje en Solar, y el presente moribundo y su futuro porvenir en la obra de Moore y Edie Campbell, actuará como señal del caos psicosocial anunciador de una transformación totalizadora que descubre en los símbolos artísticos la manera de conducir esas oposiciones históricas.
Religión, rito y arte. Regimen onírico, imaginario y psicológico. Ninguno de ellos se aparecerá en contextos cerrados, nunca aluden a un único sentido ni son simplificados a la manera del Hulk de Peter David, sino que se interrelacionan entre sí en un alarde de bachelardismo o previsión de reminiscencias plenas de significación. Repasando algunas imágenes y escenas se comprueba la presencia de un cuadro completo de símbolos que pueden conducirse hacia cualquier plano:
Destacan las imágenes de caída, ascensión e incombustibilidad en las que se asiste a las primerísimas integraciones de realidades conscientes e inconscientes de Gabriel/Solar, como cuando en el transcurso de una excursión turística a una gruta es atraído por una de las pintur
as a cuyo contacto no logra resistirse, y a resultas de lo cual cae arrancado del mundo real, os la describo: mientras vemos desde el lado desenmascarado de la caverna, desde la cara interior del velo que es la pintura, su cuerpo físico desmayarse, la imagen onírica de Gabriel fundida en calores cae simultaneamente hundiéndose en una negrura total de la que logra zafarse gracias a la guía de un pájaro de luz solo para despertarse de nuevo en la cueva. Imposible, si ya se ha leído antes la historia completa, no recordar al volver a leerla ahora el paso por los fuegos del ave Fénix en su exaltación bisexual pero, en mayor medida, la cuestión más importante de la separación del alma que en la primera lectura fija el objeto de arte revalorizado como instrumento ritual extático a través del cual se hace viable experimentar una muerte. Un verdadero cambio sensorial e incorpóreo, pero todavía un paso inferior al que está por venir cuando Gabriel vuele físicamente al recordar las palabras con las que el pájaro de luz lo salvó del fuego de las sombras durante su éxtasis (este sí es un vuelo mágico completo en el que intervienen cuerpo y espíritu, detalle de gran relevancia respecto al anterior). Aún hay otra figura reconocible al primer vistazo en la primera ascensión y caída de este alma elegida en la que cabe imaginar inclusive un círculo de regeneración órfico, si es que puede ser útil recordar por la descripción tenue y ligera del espíritu sustraído de su cuerpo que la dirección hacia lo alto del pico de las aves expresaba en cuanto a los procesos vaporosos la ascensión de estos en el matraz y, además, el sentido de la circularidad (pecho de Gabriel/Solar) en su relación con el anima mundi -otra vez, revisión posterior tras la primera lectura-.
Oye, es muy tarde y se puede y debe recordar mucho. Ya en la primera versión, en el nº 1 que todavía puede leerse en formato cbr cliqueando en A Saga do Solar de maisquadrinhos.br aparecía una imagen tremebunda, Alan Moore recordaba el otoño e impartía una lección en forma de juego de oposiciones mediante el que disparando a bocajarro contra Gabriel le descubre a este la existencia de propiedades manifiestas y propiedades ocultas. Un medio sencillo y eficaz de demostrar que lo interior se puede convertir en lo exterior cuando el primero cristaliza y la intuición dirige todo entendimiento. Sorprendente, otro más de los 'detalles' que abocetan una historia con que adiestrarse en la captura de elementos propios de la psicología jungiana como la unión de los contrarios. Pero estoy perdiendo el hilo, ni siquiera sé si he comentado o no alguna imagen de caos psicosocial como los edificios formados por almas en pena. Desciendo, un último apunte y Final a una sola línea nos esperan.
Existe un grave problema a considerar como es el de la potencia en el enfrentamiento entre Gabriel/Solar y Cristiane/Máscara de la Noche, quien no es otra que la compañera amante del prota de este tebeo. Ella trabaja en un museo (no hay tiempo de comentarlo, arte) en el que se expone una muestra de arte africano con varias máscaras ceremoniales y, mira tú, una de ellas toma a Cristiane de forma que cuando Gabriel entra en la exposición es literalmente absorvido por la informe criatura Máscara de Noche. Ya avisé que la androginia estaba presente, el sol y su sombra, el tema central de la coincidentia opositorum se jugaba fuerte en este tebeo autoeditado... El problema del que se trata es, creo yo, el hilemorfismo, la polaridad materia/forma (HulK/Bruce Banner, Bill Mantlo lo sabía) que me inclina a imaginar esta confrontación como la propia negación del enfrentamiento mismo, pues tal como parece subrayar el estado letárgico de los guardias de seguridad del museo no se trataría tanto de mostrar un choque físico como de trasladar y suprimir los límites de la acción típicos al subvertirlos con el fin de indicar que lo que aquí encontramos es una oposición que ya supone solo por sí misma también una inclusión; en la que se llega al plano mítico y psicológico a través del onírico y hacia este, a su vez, por mediación del netamente religioso e imaginario que empuja a Gabriel/Solar a adquirir, una vez sumergido de nuevo en la oscuridad infernal en la que ha sido absorvido por Máscara de la Noche, su forma más pura -lo siento practico yoga- rechazando una unidad individual inconsciente pero observando esa tendencia del espíritu universal conformado por las almas condenadas (limitadas, ciertamente) a la combustión a dirigirse hacia la unidad y romper la máscara liberando a Gabriel/Solar. Ahora ya, quizás, asimilable al Sol Niger, aquel punto de encuentro entre lo consciente y lo inconsciente -un tema gordo el de los mitos maniqueos para el que se necesita mucho dinero o un carnet de biblioteca de un tipo superior que yo no poseo, como bien te enseñan, porra en mano, los amables servidores públicos de la rancia Universidad de Alcala de Henares-, la luz devorada por la oscuridad, el andrógino de luz y su energía transmutatoria.
Creo que parece evidente, por fin, que resultaría incorrecto llamar 'superhéroe' a Solar pues se trata sobremanera de una construcción cultural que responde a un esquema iniciático descifrable desde la perspectiva de las hermeneúticas instaurativas de un Bachelard o un Eliade, que son lo poco desde lo que yo puedo asomarme.
Todavía queda más Solar que leer, proximamente... Solo sagrado

2 comentarios:

Ismael de Tierra X. dijo...

Os mostraria al andrógino de luz de tener por aquí un scaner. Es de lo mejor que he visto, aunque no tenga nada que ver con lq estructura dialéctica de Promethea los significados escatológicos de Solar son auténticos.
Este tebeo lleva mi sello de garantía lectora.

Nino Ortea dijo...

Por chichado me doy.
¿Contento, mala persona?

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