Filloas desde el Atlántico 2012. Especial el Niño del serrucho.


La cita veraniega del verano con los tebeos no arrancó al blog ni una despedida el año pasado. Recuerdo haberme divertido igual que en cualquier otra edición, pero la bicicleta sí que echó quilómetros. Todos los días. Seguramente por aquello de las piernas y la distancia recorrida, salir con la mañana morcega y llegar con la noche a los tacones, no conseguí escribir una nota con lo que me gustó. Lo que pude escuchar, y, quizás, los cuatro tebeos que compré en alguno de los tenderetes.


Este Viñetas desde el Atlántico 2012 tendría aquí más de lo mismo, cero entradas dedicadas a la cosa del enrrollado asunto del tebeo minifundista, si no se me hubiese roto la llave del candado de la bicicleta justo cuando tendría que haber cogido carretera hacia la casa del diamante grueso y despedirme hasta su próxima edición. Pero los accidentes ocurren, y afortunadamente este ha sido uno de los buenos. Ahora comenzaré por el principio.

¡Pachín-pachín, pachán!, Ismaelete va pallá.

"..pa dónde?" Primero aprovisioné para poder libritos de historietas comer. Pescaditos que se llaman una vez que están muertos cuando no nadan y no son. Otro brillo. De esto dan cuenta las fotos, todas ellas del Cabo Prior, y ese puertecito como de monos enanos, pero al que se llega también por tierra desde una carreterita asfaltada bonita de ver también en bicicleta, aunque mal, se alcanza a ve algo del faro. Ese agujero sobre el acantilado no tiene nada que ver con los señores del anillo, sino con las cosas de los enanos verdes de Franco. Hay más como ese hasta Ferrol.
Una vez reconvertidos en moneda para tebeos poco hay que contar. ¡Ahí están las fotos y todas las bocanadas de aire!














La cosita, que diría la mano negra a la espera de la mano blanca, empezó el martes. El martes para el público corriente -los organizadores atlánticos siempre han tenido a bien meternos a los tarados consumidores de la inhabitual sustancia viñetera en el saco de lo que los periodistas de La Voz de Galicia suelen llamar "legos", lo que honra a todos, mejor eso que friquitazos como hacen en Madrid con el público lector-, antes hubo encuentros profesionales. No cabe imaginarlo.
Pues entonces el martes me coloqué en la Exposición Dragon Ball para que Antonio Martín, no confundir con el abuelo de la Heidi, este sí gana juicios, me llevase de la mano con el cuento del Gonsoku, el nene japonés ese de la tele. El de las ondas vitales kameames que tenía una novieta que se llamaba Chichi y un novio calvo de su misma estatura (una parodia leninista de no sé qué leyenda china, según me informaron después). Todo iba más o menos bien hasta que los músicos de la Plaza de María Pita empezaron a enredar un roquanrol para roncos. Salvando eso, y como todos conocen la historia de lo complicado que estuvo convencer a los editores de tan japonés impreso para que les dejarán a los señores de Forum publicar Dragon Ball, nunca se habían visto en una como esa, ¡gente del occidente antinuclear pidiendo por uno de sus mangas!; y meses y meses de faxes sin respuesta en la redacción española. La culpa era de la televisión, el dañino electrodoméstico que a comienzos de los años 90 del siglo del mundial bizcocho pasado había sustituido a la yogurtera eléctrica en el fuellito entreverado de todos los niños. Ya sin ojos para otra cosa que no fuera la dichosa serie de dibujos animados, "¡ANIME, por dios!", porque, como decían siempre el Profesor Argumosa y Sol Blanco Soler El fantasma del Colacao ha hecho mucho daño en este país; contaba Antonio Martín desde la penumbra que lejos de Miracleman hubo chavales que se calcaban la serie directamente del televisor grabando cada episodio en vídeo y parando a cada rato la imagen hasta componer facsimilares y piratas ediciones manga antes de que en Planeta DeAgostini imaginaran publicar los primeros cuadernos grapados al carajudo del Gonsoku. Y eso que no lo emitían por Telecinco, ocupados por entonces con el bragonetas de Jesús Gil (un futbolista del Bilbao de Aviación Atlético que anduvo en líos con una nieta de Lola Flores mientras fue alcalde en Badalona o Finisterre).
Vitrinas con tebeos y todo tipo de ediciones y reediciones, revistas sobre manga, cachivaches y etcéteras de la ediciones Forum. Y Dragon Ball como fenómeno mundial de la historieta, la brecha del manga en Europa. Un personaje equiparable a cualquier otro figurón cualquiera como el Capitán Trueno o ese otro Tintín de las Hurdes apodado Torrezno. "Bueno, bueno... digo yo que tan igual no, viene siendo japonés el pobrecito." 
Antonio Martín indicando la enormidad de la brecha estacada por Dragon Ball en la historieta europea
(tapado al fondo por la mano del historiador un dibujante, Bartolome Seguí, gran seguidor de las cosas del Gonsoku).
Ese mismo día, Ismaelete viaja al Kiosco Alfonso. Ya sin su amigo Don Pimpón. Todavía no sé sabe qué fue del panadero.

Y un patatal de correr para llegar a tiempo a la charla de Bartolome Seguí, aunque solo fuera por esquivar a los roqueros de la plaza, los M Plan.
Charla con uno de los premios de poesía gráfica nacional por Las serpientes ciegas. Dibujante cenagoso que nos contó que igual sacaba historietas en la revista El Víbora que en Cairo o se asomaba en Metropol y Madriz. Hubo risas. A Bartolome Seguí le arrancaron que de originales, o de las medias tintas hacia el original, estudios de personajes, bocetos y otras de las normales aficiones del dibujante en la preparación de una historieta, a él no le podían quitar nada, llegando a admitir (risas hidráulicas entre el público asistente, aforo casi-casi completo) que incluso alguna vez ha podido llegar a dibujar un par de bocetillos en un cuadernito para para exposiciones y similares después de haber publicado ya el tebeo mismo. Los falsos Seguís dibujados por por Bartolome Seguí son pues, como contaba Carlos Portela, uno de los moderadores habituales, parecidos los falsos Dalís de Salvador Dalí.
El dibujante se había tomado un buen tiempo preparando la charleta al acudir con un dossier de empeños en el que mostraba la labor del coloreado en Las serpinetes ciegas, por ejemplo, a semejanza de no se cualos afotografiadores. En fin, interesante, instrucctivo, seguro que se puede seguir en cualquier otro blog. De su paso por El Víbora le hicieron recordar lo mucho que sufría al ser una de las pocas personas que no estaba loca ni consumía.
Bartolome Seguí en plan pose playera marvel swinsuip special ligando con la chica de Kim.
¡Coleccionista! Otro alemán más sin sombrilla. (Enseguida estoy con Batman.)
Todos se preguntan donde estuvo Jaume Vaquer ese miércoles, ¡el señor don Jaume Vaquer sí que supo sudar por nosotros! Creo que a él le gustaría que algún feo amigo le dijera que este año sí ha funcionado el aire acondicionado. Porque en España otra cosa no tendremos, pero siempre que viene un alemán le ponemos el aire acondiconado.
¡Pues anda que no fue aburrida la visita guiada a la Exposición Batman con el Eswarzeneguer de marras! El tipo se dedicó a plantar su colección de originales batmánicos y a hacernos pasar uno detrás de otro mientras el dinosaurio de Carlos Portela (de nuevo gordo tras un par de años de una sencilla y más saludable lozanía) traducía sin interferencias. Se trataba practicamente de la misma exposición que el alemanO había colocado en un quiosco de su tierra hace tiempo, a la que arrimó unos cuantos cuadros más de un amigo suyo que era muy tímido y se colocaba por detrás de los legos para mirar a los culos de las legas. Pero todo de buenas. La broma del día consistía en que uno de los originales se lo vendieron de alemanO a alemanO, uno, no sé si el renano, ahora lloraba por no tenerlo en casa; Bill Sienkiewicz fue la otra diana, pues tuvo la culpa el pobre chico de haber entintado varios de los originales expuestos contrastando su estilo con el del entintador Dick Giordano, un tipo que no se dejaba ver y jamás escondía el lápiz del artista  principal en su trabajo.
Muy bonito todo. Pero no había una idea o argumento tras tanto cuadrito, el alemanO apenas si indicó que Neal Adams marcó la revitalización del personaje convirtiéndolo en un detective serio y un hombre duro y de bien. Lo demás fue contar que al alemán le gustaba mucho este u ese otro dibujante, aquella etapa o aquella otra serie del Batman. Una birria y un timo. En cuanto quiso llevarnos a mirar las vitrinas con su cole de figuritas y muñecajos me escaquee. Yo que soy muy penoso habría preferido una exposición con la colección de toallas y albornoces portugueses con estampados superheroicos del señor don Jaume Vaquer, una cosa tremenda.
"Y este lo guardo en el baño encima de la cisterna, al lado del Miró."
Creí que estaría solo yo con los cuatro amigos del dibujante y los encargados de las botellas de agua, el micrófono y todo lo demás, en esa conferencia de Josep Homs. ¡Si no hace casi ni un mes que sacaron la edición españolera! Casi-casi aforo de torero para otro señor de la Escola Joso.
El señor Homs fue otro más que viño entregado con imágenes de su trabajo (otra vez el color, del digital y del otro a uno y otro distinto tebeo). Empezaron por El Angelus y la lucha por imponer su idea de la ilustración de portada: los editores franceses esperaban algo tradicional, pero él se desmarcaba empeñado en dejar bien claro el carácter anódino del personaje protagonista y su transformación final desde las cubiertas de los álbums, en España apareció herniado en uno de estos integrale de la leche que nos cuelan a los paletos africanos. Que no nos haya caído encima una miniaturización fue también trabajo bien labrado por el propio dibujante. No deja de ser una tradición entrañable que, en plan Munuera (con su teoría caudal de la suerte), el hombre admita que desconocía lo famoso e importante que era el guionista de esta obra antes de que le propusieran realizarla, allí en Francia. Tuvo que googlear desde su casa para darse cuenta del espaldarazo que les supondría.
¿He dicho antes que Francia queda por allí en el extranjero?, solo un poco más arriba me parece.
Hubo minutos para Millenium. Pues el coñazo, libros, pegatinas, pelis y teleseries muñecas de trapo con hematomas no creo que hayan sacado todavía, está siendo adaptado a la historieta, y se ve que le ha tocado al pobre hombre este del Homs dibujarlo. Alguien que lo habra escogido, digo yo. Viendo lo que había colgado por las paredes de este proyecto yo me lo leería en blanco y negro ahora mismo, sin esperar a que lo terminen.
Aunque no encuentre ahora una foto graciosa, fue la mejor de las conferencias. O la que a mí más me gustó de todas que escuché este año.

Aventuras del odre. Ismaelete y la piel del animal.

El jueves tocaba un día tranquilo, en plan Jeremiah Johnson -quien quiera que sea el que le ha colocado la foto al Robert Redfor en la Wikipedia es un cabrito amante de la línea arrugada-. Le ha tocado repetir a Rubén Pellejero, ya anduvo por aquí hace años, y desde hace poco se acostumbra depositar sobre la mesa conferencial el cuerpo de algún repetidor, además este dibujante come poco y dibuja mucho. Serviría como figurante para cualquier proyecto cinematográfico de corte quijotesco.
La voz pacífica de Pellejero (ahora sí se trataba de un lleno total-total) tranquilizaba pero aún con eso una mujer se atrevió a preguntar que qué era eso de la miniaturizar En carne viva, la edición española de Astiberri. Ahí saltó Carlos Portela, escritor gráfico de los que pergueñan graficamente novelas de cuando en cuando, diciendo qué tenía razón. Algunos editores se estaban saliendo de la raya de la raya novelgraficrítica al tratar de hacer pasar por novelas gráfica cosas que no lo son. "¡Respeto y Biblia para la novelgraficosa!" Si bien advirtió Pellejero que la costura de lo pequeño no afectaba tan catastróficamente a Un verano insolente, su otro libro de historietas franquiciado hace poco para las Españas.
También se trajo las cosas hechas de casa el dibujante. Miguelanxo Prado le llevo la contraria cuando aseguro que sí era Pellejero un dibujante al que se le podía una línea característica y reconocible, cito al pintor catalán Ramón Casas señalando las ropas de los personajes dibujados en las páginas que pasaban una tras otra por la pantalla; deteniéndose en los bocetos para las ilustraciones de cubiertas de sus últimos álbums franceses. En estas, el dibujante vino a contar como al principio de su carrera no le interesaban tanto la historieta y los tebeos como el dibujo en sí y la ilustración. Que si llego a la historieta fue por casualidad, contestando a un anuncio de la época y al pedido de un pequeño editor. Con Jorge Zentner, Pellejero y este guionista son una dupla creativa de insustituibles para la historieta española, ahí por el camino dejaron a Dieter Lupen, también se encontraron sin meditarlo, casi por encargo y búsqueda entre editores, amigos, y otras gentes del oficio que pululaban alrededor de las viejas revistas. El silencio de Malka, el cansancio de Zentner por la hombrada que supone levantar cada proyecto en Francia para un guionista extranjero han roto de momento toda colaboración entre ellos (poniendo la oreja por los pasillo me he enterado de que el guionista anda en rollos del zen por Barcelona; y Ángel de la Calle habló sobre el gobierno de Rajoy, el ministro de cultura y otras cosas feas de las que siempre habla cuando esta colocado en alguna de las filas en la sesión de firmas, pero por suerte no actuó como moderador en ninguna de las charlas este año).
Y otra vez el color. Pellejero, que es dibujante viejo, también ha pactado con el color digital. No ha encontrado problema que no conozca ya, pero prefiere el de siempre y volverá seguro a él. Además está con un tebeo del [link]--> Oeste como a él le gustan, en la línea italiana. A ver si Diábolo Ediciones media en el asunto, parece ser que Glénat nos ha abandonado. Las bromas tiraron por el vicio de la educación, Rubén Pellejero nunca se enfada; pero si lo hace, habla todavía más bajito.  
Me ha salido otro trecho gordo aquí en la reseña, ¿hace falta que diga lo mucho que me gustó esta conferencia? De hecho se llevo el mayor aplauso de esta edición del Viñetas. (Ahora a ver si encuentro un pie de foto con chiste.)

Joan Navarro, editor de EDT, posa caracterizado como Rubén Pellejero durante el concurso de cosplay
 de este año, en el que por cierto se llevó un tercer premio.




Expresiones populares de nuevo cuño: Pasar las del Niño del serrucho.

Si alguno se encuentra en estas de los blogs, los fakebook y todas estas listas de contactos en internet con una foto de un tiparraco serrando el candado de una bicicleta con un serrucho junto a un contenedor ese podría ser yo. El viernes podría haber sido un día normal en el que no pasa nada, yo habría ido a la conferencia de José Domingo y a que me dedicara un dibujito Josep Homs. Y las dos cosas hice, pero cuando ya me largaba se me rompe la llave dentro candado. No sé hasta donde anduve para pedir algo con lo que liberar la bici. Muy al final, llegué con un serrucho oxidado con el que tardé media hora en acabar con un eslabón de la cadena. Guiris borrachos me preguntaron si había perdido la llave. Mirones hubo por todos lado, y, hacia el final, la inevitable pareja policial solicitando un carnet de identidad marca D.N.I. ¿Y quién no lleva el carnet vacuno siempre encima?
El  Niño del serrucho hubo de ser socorrido por un comite ciudadano de bibliotecarios presentes durante la acción policial llevada a cabo sobre el cadaver del muchacho serrano.
Dos bibliotecarios dos fueron necesarios para que el cuerpo policial (no especialmente hermoso ese día) permitiera el serrado y roto del candado con la salida de la bicicleta a hombros de la plaza. Los dos bibliotecarios resultaron bravos y con casta, de los que entran con sus D.N.I. a la manoletina policial, labor que fue correspondida con dos ruedas y manillar por el público asistente. Así, el conocido como el Niño del serrucho pudo hacerse famoso y hoy es guiso en un hospicio donde se le mastca probablemente en estos mismos instantes.
Pues eso, que no da para más. Hoy es sabado y tocan R.M. Géra y Frank Quitely. Yo no me quedo. En todo lo demás que cuenta, a destacar la presencia en la Rúa de la BD (el espacio destinado a los tenderetes de asociaciones y libreros) de más editoriales de las habituales que no pasaré a enumerar. Del arrope comiquero nada bueno puedo decir, pues los precios me parecen de exaltación mariana, y no tiran para arriba porque los libreros de segunda mano no saben volar. De hecho, no logré encontrar nada bueno y antiguo que donar al stand bibliotecario; tuve que decidirme por ese manga europeo que ya conocía, Freaks' Squeele, y tres números selectos de la revista Cthulhu, dos de ellos con historietas precisamente de José Domingo, más el dedicado Robert E. Howard. ¡Qué conste que esto lo hice un día de entrar a robar mi propia bicicleta -que no era ni la mía, estaba prestada porque a la mañana me estropiciaron a mí la rueda delantera de mi trasto a pisotones-!
Las presentaciones en mitad de la feria fueron cosa de Demo Editorial. La editorial de Don Manuel Cráneo y Cabezonen Y estuvieron bien. Las actividades para la muchachada -Biblioteca Municipales de la Coruña mediante, presentes otra vez con sus stand para prestar tebeos-, concursos, talleres, cubecraft, etc., también concurrieron este año, para diversión de muchos.
Es una pena sentirse tan perro, pero ya ha terminado Viñetas desde el Atlántico 2012 y lo mejor que me llevo es sentirme como un perrito recogido de la carretera por dos funcionarios bibliotecarios. Los perritos dan lenguetazos, gimotean... Voy a abrir un blog dedicado al mítico Fondo Toñito Blanco en represalia por todo esto del serrucho. Y estará bien y será agradable. 

 



1 comentario:

Nino Ortea dijo...

Mucho tiempo sin disfrutar de este blog. Merezco que se me atraganten todos los huesos de aceituna con los que sacie mi hambruna.